Online booking

Reserve una estancia

Polenta

Las modas, las costumbres y los hábitos cambian, pero el culto a la polenta en muchas zonas de la provincia de Bergamo sigue vivo, tanto que se ha convertido en el plato dominical por excelencia.

Sin duda, la polenta, ya sea la clásica o la taragna (con queso de los valles), acompañada de carne de caza o guisos, representa el plato más tradicional y típico de la cocina bergamasca. Un plato que, en un pasado no tan lejano, era el alimento básico, si no el único, del pueblo, que lo comía siempre en cada comida y en cada estación. Condimentado, caliente, frío, tostado sobre las brasas de la chimenea, en la sopa, cocido con leche, con achicoria y huevos duros o incluso frotado sobre algo de sabor fuerte como el arenque o las anchoas. Hay que atribuir un enorme mérito al relanzamiento de la polenta a los restauradores y cocineros de Bergamo que la han propuesto en sus menús tanto con recetas tradicionales como con sus elaboraciones personales. Y así, lo que antes era el alimento principal de los campesinos, ya que no había otra cosa que comer, o muy poca, se ha convertido en un manjar y se incluye, con razón, entre los manjares que la Tierra de Bergamo puede garantizar.